
Retraso el reloj con la esperanza de verte antes llegar.
Suena Mylène Farmer
y empiezo a llorar pensando que estoy en su cuerpo de baile
vestida a lo Paco Rabanne.
En el techo se traza una tela de araña
de geometría perfecta.
Soy tu postre preferido.
La deriva me ha llevado al epicentro de todo este terremoto
pensando que era el mejor destino que el viaje me deparaba.
Sigo esperando.
No tardes.
la araña está famélica.
P.S.: el plumero que me regalaste sigue con el envoltorio puesto