¿Créeis en los milagros?, preguntó ella. Él respondió:"Yo sí. Una tarde estaba en el parque de Cydonia, liándome uno de esos cigarritos que tú sabes, estaba tan feliz, con mi maría... De repente pasó una chica, una colombianita bellísima, se me acercó en el banco que estaba y me besó".
Se hizo un silencio, fue como si en aquel momento todos estuviéramos en el parque, felices, colocados, siendo rozados por los labios de aquella chica...