16.5.10

Frágil

Te conozco desde hace dos años.
Hoy sé que eres tú porque he llamado a tu casa y has respondido por tu nombre, por lo demás me cuesta averiguar con quién estoy hablando.
Hace tiempo que comenzaste a alejarte de la realidad. Cada día te despegas un poco más del suelo y vuelas hacia un mundo de sombras en el que comienzas a encontrar el lugar que te ha sido arrebatado, replicando mediante delirios tus deseos color holograma. Eso te hace sufrir. Mucho. Tanto que hablas un idioma ininteligible, expulsas balbuceos y arcadas en lugar de palabras. Lo único que logro entender en una hora y media de tu soliloquio son frases-tipo extraídas de un trasnochado manual de autoayuda. El resto de tu discurso es incoherente, entrecortado, a veces con sollozos, a veces con silencios.
He tenido ganas de colgarte el teléfono por la impotencia que he sentido, ponía todas mis energías y atención en intentar hilvanar aquella sucesión de incoherencias, pero era en vano, porque ya no eres tú.
Te espero en este lado, del que yo también tengo dudas si es al que pertenezco y al que me aferro. Quizá eres valiente por haberte desprendido de este clavo ardiendo, hastiada de quemarte las palmas de tus antes expresivas manos. Quizá eres inteligente, puesto que te has creado un universo paralelo en el que satisfaces tus deseos y en el que se magnifican tus miedos. Quizá la locura es una opción a la que pocos tienen el privilegio de acceder, pero no en este mundo ,preciosa, no en este mundo...

9 comentarios:

Fabiola.estropus.dementis. dijo...

No me gusta la desesperacion que se crea en uno al no poder entender, al no poder ayudar, al no poder comprender lo que le sucede a una persona.

Precioso!

el fantástico amante de pástico dijo...

te veo muy en tu sitio , nena, yo soy mas de hostia con la mano vuelta...

María dijo...

Te he leído cuando te vi en mi casa PEREIDOLIA,

me alegró de verdad muchísimo volver a verte por aquí, ojalá esta vez te quedes laaaaaaaaargo.
Ando tan asfixiá, que hasta hoy no he podido sentarme a charlar contigo;-)

supongo que el principio del tema da muchas pistas...

"...Me fui a ver a un viejo amigo mío...
Su hermana se acercó,
ella estaba fuera de su mente..."

Debe ser terrible, terriblemente terrible, vivir en el cuarto oscuro de la esquizofrenia. Para el que la sufre y para los que viven con el que la sufre.
Querer entender lo ininteligible, es como como zambullirte un poco en la esquizofrenia.


Me alegro de verte, diciéndole...

...pero no para este mundo, preciosa...


Un besazo, preciosa.


PD Quédate ¿OK? ;-)

benedetina dijo...

Ante situaciones de ese calibre no se me ocurre qué decir, ¿y pa que?

Prefiero seguir con los besos, que expresan mucho más.

Te voy a dejar sin mofletes con tanto achuchón...

Raskolnikov dijo...

Al final, de una manera o de otra, acabamos en horizontal y gimiendo: locos en el suelo, empastillados a base de sedantes que no nos curan pero nos hacen dormir o follando con quien sea para ser felices.

Lo que da verdadero miedo es no coincidir con los de tu alrededor, y a unas malas, contigo mismo. Eso es lo que a mí me resulta terrorífico: la charla curativa-normalizadora de los libros de autoayuda, tanto medicamento psi-... y todo para que a veces ni siquiera funcione. Y mientras tanto todavía nos da para que a veces nos preguntemos quiénes son los locos.

huelladeperro dijo...

¡Qué putada, otro más!

El dolor engendra dolor que engendra dolor que engendra sufrimiento que causa una reaccion de huída que produce más dolor y así sin parar en una constante acumulación de dolor y sufrimiento que hace que al final la persona no esté. O quizá sí está, pero agazapada en el fondo de su mente, escondida tras cualquier objeto sólido e interponiendo entre ella y cualquier cosa del mundo que la quisiera tocar una cortina de palabras inocuas; lo que el otro quizá quiere oir; o lo que desvía su atención. Y uno, el loco, ya no sabe que es también su propia atención la que está siendo desvíada. O quizá sí lo sabe, pero le da igual, es una cortina de humo que funciona. Una cortina que conoce, que crea él mismo y que teje, a la medida del momento, del mismo modo que el artista teje su obra de arte.
Pero para este menester no se ponen como en el arte la conciencia, la lucidez y el alma en el trabajo, sino sólo una parte muy pequeña de voluntad que funciona a relentí, con la mínima energía, como en piloto automático, mientras el yo se ha escondido en lo más interno, o quizá ya se ha perdido y se ha vuelto loco.

¡Qué miedo, el miedo!

guillermohector dijo...

al leerlo me ha parecido que oía a mi exnovia...

María dijo...

Sólo pasaba a decirte ¡¡HOLA!!

Y...

a dejarte un beso esquizofrénico,
pero, lleno de cariño.

Pareidolia dijo...

Un beso para todos