Me gusta cuando callas,
porque no dices gilipolleces.
Me gusta cuando yerras,
porque se resquebraja tu ego.
Me gusta cuando me miras,
porque no dices gilipolleces.
Me gusta cuando yerras,
porque se resquebraja tu ego.
Me gusta cuando me miras,
porque sé en qué estás pensando
mientras el cañón de tu pistola me va apuntando
y mi ego ,henchido de gloria,
le susurra al tuyo
"Para ser vaquero,
hay que nacer en el Lejano Oeste"
y mi ego ,henchido de gloria,
le susurra al tuyo
"Para ser vaquero,
hay que nacer en el Lejano Oeste"